Tanzania, ¿cuántos días necesitas para descubrirla de verdad?

No se trata de llenar días, sino de saber qué quieres conocer

¿Cuántos días necesito para hacer un safari en Tanzania? Es una de las primeras preguntas que me hacen cuando empezamos a organizar un viaje, y la verdad es que no hay una respuesta única.

A veces me dicen: «Tengo seis días, ¿me da tiempo a hacer un buen safari?». Otras veces disponen de ocho o diez días y quieren saber si merece la pena utilizarlos todos en Tanzania o reservar algunos para Zanzíbar.

Mi respuesta siempre empieza de la misma manera: depende de lo que quieras vivir durante esos días.

Tanzania es un país enorme y cada parque tiene algo diferente que aportar. No tiene mucho sentido intentar recorrer cuatro parques deprisa solo para poder decir que has estado en ellos. En un safari, el tiempo que pasas en cada lugar importa tanto como los lugares que eliges.

Por eso, antes de decirte cuántos días necesitas, quiero explicarte qué puedes esperar de cada duración y qué tendría en cuenta yo a la hora de diseñar tu recorrido.

Poco tiempo no significa renunciar a un safari

Cinco o seis días: una primera mirada a Tanzania

Si tienes cinco o  seis días para el safari, hay que ser selectivo, pero no significa que tengas que conformarte con una experiencia rápida o incompleta.

En una ruta corta podemos combinar, por ejemplo, Tarangire, Ngorongoro y una primera toma de contacto con Serengeti, aunque la elección dependerá de la época del año y de lo que quieras encontrar durante el viaje.

Tarangire sorprende por sus paisajes y por la cantidad de elefantes que puedes encontrar, mientras que el área de Ngorongoro ofrece algo completamente diferente: el descenso al cráter permite concentrar en pocas horas una gran variedad de fauna en un paisaje extraordinario.

Y después está Serengeti. Aquí es donde yo me plantearía muy bien cuánto tiempo tenemos disponible. Es enorme y merece la pena dedicarle tiempo, no simplemente atravesarlo para poder decir que hemos estado allí.

Con cinco o seis días, por tanto, no intentaría verlo todo. Elegiría bien los lugares y construiría el recorrido alrededor de ellos. Incluso en un viaje corto, la sensación al terminar debería ser que has disfrutado del safari, no que has estado contando kilómetros.

El safari puede seguir siendo el protagonista, pero no tiene por qué ser lo único

Siete u ocho días: cuando Tanzania empieza a ofrecerte mucho más

Cuando ya dispones siete u ocho días, el viaje empieza a cambiar. No necesariamente porque tengas que añadir más parques, sino porque tienes margen para conocer otra cara de Tanzania.

Puedes dedicar varios días al safari y reservar tiempo para experiencias que difícilmente encajarían en un recorrido muy corto. Una visita a Materuni, por ejemplo, permite acercarte a la vida cotidiana de una comunidad chagga, caminar entre plantaciones de café y conocer de otra manera el entorno del Kilimanjaro.

También puedes acercarte a comunidades como los Datoga o los Hadzabe, siempre que este tipo de experiencia encaje contigo y se plantee de una manera respetuosa. No todo el mundo busca lo mismo en un viaje y, para mí, eso también forma parte de diseñar bien un safari.

Y si ya conoces los parques más habituales o simplemente quieres salir de las rutas más conocidas, podemos valorar otras opciones, como Lake Manyara o zonas menos frecuentadas, dependiendo de la época del año y de lo que quieras encontrar.

Es aquí cuando el número de días empieza a darte algo muy valioso: libertad para elegir.

Puedes dedicar el tiempo necesario a los grandes parques y, al mismo tiempo, dejar espacio para conocer la cultura, los paisajes y la vida de Tanzania más allá del safari.


más tiempo para el safari y para elegir que quieres descubrir

Más de ocho días: cuando puedes conocer Tanzania con otro ritmo

A partir de ocho días ya podemos plantear un safari mucho más completo y, sobre todo, con un ritmo más cómodo.

Es una duración que permite combinar los grandes imprescindibles del norte, pero también dedicar más tiempo a aquellos lugares que realmente quieras conocer. Y aquí el Serengeti empieza a tener un papel diferente: no es lo mismo pasar por él que dedicarle varios días.

Si uno de tus objetivos es intentar coincidir con la Gran Migración, por ejemplo, hay que plantear el recorrido de otra manera. La ubicación de los animales cambia a lo largo del año y, además, necesitamos tiempo suficiente para recorrer la zona y tener posibilidades reales de encontrar el movimiento. Yo reservaría como mínimo tres días para el Serengeti cuando la migración es uno de los motivos principales del viaje.

Con ocho días también podemos introducir alguna experiencia cultural o de naturaleza fuera de los recorridos más habituales, pero sin intentar abarcarlo todo. Tanzania ofrece muchísimo y, precisamente por eso, prefiero que cada día tenga un sentido antes que llenar el itinerario de lugares.

¿Y Zanzíbar? Con ocho días totales, personalmente no intentaría hacer ambas cosas si quieres conocer bien Tanzania. Entre vuelos, traslados y el tiempo que merece la isla, tendríamos que quitar días al safari. Si quieres combinar Tanzania continental y Zanzíbar sin ir corriendo, lo ideal es disponer de más tiempo.

A partir de aquí ya no hablamos simplemente de añadir días. Hablamos de poder elegir qué quieres que forme parte de tu viaje y darle a cada experiencia el tiempo que necesita.

Cuando tienes más de diez días, tanzania se abre mucho  más

Ya puedes combinar el safari con otras formas de conocer el país

Cuando dispones de diez días o más, ya podemos empezar a salir de la idea de que Tanzania es únicamente safari. Los parques siguen siendo una parte importante del viaje, pero aparece algo que me gusta especialmente: tener tiempo para conocer el país más allá de la fauna.

Podemos acercarnos a Mto wa Mbu y recorrer sus alrededores en bicicleta, entre arrozales, plantaciones de plátanos y pequeñas comunidades. Es una forma sencilla de conocer una Tanzania mucho más cotidiana, lejos del vehículo de safari y de los grandes parques.

También podemos plantear una primera aproximación al Kilimanjaro sin necesidad de subir a la cumbre. Hay rutas y experiencias en sus alrededores que permiten disfrutar de la montaña y de sus paisajes sin convertir el viaje en una expedición.

Y cerca de Arusha hay otras posibilidades que muchas veces quedan fuera de los itinerarios habituales: conocer Lake Duluti, acercarse a unas aguas termales, descubrir los alrededores de la ciudad o, simplemente, dedicar unas horas a pasear y mezclarse con la vida local.

Pero tener más días también cambia las posibilidades de combinar destinos.

Si quieres conocer Zanzíbar, aquí ya podemos plantearlo de una manera mucho más equilibrada: hacemos una selección de los parques que realmente merecen la pena para ti, sin intentar recorrer Tanzania de punta a punta, y reservamos varios días para la isla.

Porque cuando tienes tiempo suficiente, no tienes por qué elegir entre un buen safari y unos días en Zanzíbar. Podemos organizar ambas partes para que cada una tenga su espacio y ninguna se convierta en una carrera.

Entonces ¿cuántos días necesitas para un safari en Tanzania?

La respuesta depende de cómo quieras vivir el viaje

 

Después de todo lo que te he contado, seguramente entiendas por qué no me gusta responder a esta pregunta con un número cerrado.

Si tienes seis días, podemos hacer un safari precioso. Si dispones de una semana, las posibilidades aumentan. Con ocho días podemos plantear un recorrido más completo y, cuando tenemos diez días o más, Tanzania empieza a ofrecerte muchas otras experiencias que merece la pena conocer.

Pero hay algo que para mí es igual de importante que elegir los parques: disfrutar de los lugares en los que te alojas.

Un safari no debería consistir en levantarte, subir al coche, recorrer un parque, llegar al siguiente alojamiento, cenar y volver a empezar al día siguiente. Hay lodges que forman parte de la experiencia y que merecen ser disfrutados con calma.

Sentarte al final de la tarde y ver cómo cambia la luz sobre la sabana. Tomarte algo mientras cae el sol. Acercarte a una hoguera cuando ya ha anochecido y descubrir un cielo completamente lleno de estrellas, sin contaminación lumínica y con un silencio que en nuestras ciudades prácticamente hemos olvidado.

Eso también es safari. Eso también es Tanzania.

Por eso, cuando diseñamos un viaje, no pienso solo en qué parques vamos a visitar. Pienso en los kilómetros, en los tiempos, en los alojamientos, en lo que merece la pena descubrir y, sobre todo, en lo que merece la pena disfrutar.

Porque puedo decirte que en siete días caben determinados parques.

Pero mi trabajo no es conseguir que quepan.

Mi trabajo es conseguir que esos siete días merezcan la pena.

Que no estés pendiente de lo que falta por ver, sino disfrutando de lo que tienes delante.

Que puedas pasar una tarde sin prisas en un lodge porque el lugar merece que te quedes. Que puedas ver un atardecer sin pensar en la siguiente carretera. Que después de cenar puedas sentarte frente al fuego y mirar un cielo que parece no tener fin.

Y que, cuando llegue el momento de volver a casa, no pienses:

«He estado en Tanzania».

Sino:

«He disfrutado de Tanzania».

Porque al final, no se trata de cuántos días tienes.

Se trata de saber qué hacer con ellos para que Tanzania se quede contigo mucho después de volver a casa.